Gráfico 19. Necesidad de la ECyP en los centros
escolares
El profesorado pone de manifiesto un cambio importante de opinión y de actitud: no hace muchos años la respuesta hubiera sido mucho menos contundente, aunque no haya estudios para avalar esta apreciación. Los padres y madres expresan la demanda social hacia la escuela. El alumnado se muestra más escéptico, quizás porque aprecian en el profesorado mayor solvencia en la enseñanza académica que en otro tipo de enseñanzas.
El reconocimiento de la necesidad de la ECyP en la enseñanza escolar requeriría respuestas favorables en las cuestiones concretas. Sólo el 32 % adoptan una postura coherente a favor de la ECyP en los centros escolares. La mitad, en sus respuestas, no sigue una línea continua, a favor o en contra de la ECyP en los centros escolares. El 18 %, a lo largo del cuestionario, manifiesta no estar plenamente de acuerdo con esta inclusión.

Gráfico 20. Postura ante la ECyP
No es suficiente reconocer la importancia y necesidad de la ECyP. Se precisa que haya acuerdo sobre lo que significa, el proceso a seguir y las tareas propias de la escuela, así como la forma de articularlas con la familia y otros agentes socializadores. También hay que clarificar la relación entre las funciones instructiva y educativa, así como el grado y el modo de implicación del profesorado. La falta de estos acuerdos da lugar a las diferentes posturas del profesorado.
Se muestran más a favor de a la ECyP las profesoras y quienes desempeñan el cargo de jefe de estudios y de director pedagógico. Entre el alumnado destacan las chicas, quienes estudian en el modelo A y quienes tienen funciones representativas en el centro o participan en grupos parroquiales y pacifistas. Se muestran menos favorables a la ECyP, en Primaria, los profesores; en Secundaria, el profesorado de los ciclos formativos de grado medio.
Los centros privados, sobre todo religiosos, asumen que la ECyP es necesaria de manera significativamente mayor que los públicos. Cuando la ECyP se sitúa sobre todo como un mensaje moral, en el ámbito privado, los centros religiosos se mueven con mayor comodidad que otros centros, sobre todo los públicos. Cuando se entiende cono un objetivo cívico y ético, dentro de la esfera de lo público, se entiende como compromiso de todos los centros.
Las familias reclaman su papel de agentes principales en la educación en valores de sus hijos e hijas, aunque esperan que la escuela complete la tarea, sobre todo por las dificultades que encuentra en llevarla a cabo. En cualquier caso, es necesario que entre familia y escuela exista una complementariedad, una convergencia y una estrecha colaboración.