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4.1 SENTIDO DE LA EDUCACIÓN PARA LA CONVIVENCIA Y LA PAZ
Las principales ideas asociadas a Educación para la Convivencia y la Paz son el respeto, las relaciones positivas, la aceptación de la pluralidad, el diálogo y la escucha, la noviolencia. También se menciona, aunque con menor peso, la disciplina y la resolución de los conflictos escolares.

Gráfico 18. Ideas asociadas a Educación para la Convivencia y la Paz (en E. Secundaria)

Gráfico 18. Ideas asociadas a Educación para la Convivencia y la Paz (en E. Secundaria)

El respeto supone reconocer a todas y cada una de las personas unos derechos que nadie puede conculcar: respeto a la vida, a las personas, a los compañeros, a los diferentes, a las minorías, a otras formas de pensar. Es una condición para la convivencia y la paz, la base sobre la que se han de construir.

El respeto significa también acatamiento a la autoridad y aceptación de la norma, legitimadas en su definición y en su ejercicio. Son necesarias para asegurar el respeto a todos sus miembros y la convivencia. Un profesor dice: “Si en una comunidad hay respeto, no hace falta disciplina, basta la autodisciplina. Cuando no hay respeto se necesita una autoridad externa que imponga la disciplina.”. Otro reconoce: “Yo entiendo que los chavales pasen de estudiar, que te busquen las cosquillas... Funcionan como chavales y ahí entra la disciplina como un factor más de educación, para que ellos, con el tiempo, vayan llegando a la autodisciplina”.

El alumnado remarca que el respeto tiene doble dirección, ha de ser mutuo. Unos afirman “para que a uno le respeten ha de respetar a los demás”, mientras que otros entienden que hay que respetar siempre, aun cuando no te respeten.

Las madres y padres ven necesario explicar el porqué de sus mandatos, aunque reconocen la falta de exigencia de su cumplimiento. Los de niveles sociales más bajos piden apoyo al profesorado para inculcar modelos de conducta no siempre claros en el contexto social en que viven sus hijos e hijas. Los de niveles más altos, consideran importante la “buena educación” como muestra de modos civilizados de comportamiento y respeto a las personas.

Las relaciones positivas constituyen la dimensión práctica de la convivencia. Para establecer unas relaciones interpersonales constructivas y positivas se requieren personas que se sientan bien consigo mismas y capaces de controlar sus emociones e impulsos; con habilidades sociales para la comunicación, el intercambio, la cooperación; con valores y actitudes de afirmación personal, sin negar al otro; de acogida del diferente; de ponerse en el lugar del otro; de disposición para compartir y solidarizarse con quien tiene, sabe o puede menos.

El alumnado asocia la ECyP con las relaciones positivas para sentir los beneficios de estar con los otros, de dar y recibir su afecto y amistad. El profesorado y los padres y madres de centros de nivel medio y medio bajo asocian las relaciones positivas con la ECyP más frecuentemente que los de centros de nivel alto.

La aceptación de la pluralidad implica la constatación de que hay personas que son, sienten, piensan, viven de diferente forma y el reconocimiento de su legitimidad; reconocer que aportan riqueza para todos, que ayudan a relativizar lo propio y ver posible su mejora con sus aportaciones. La aceptación de la pluralidad se ha hecho más visible con la llegada de alumnado extranjero; pero se ha de extender a cualquier discriminación, del sexismo y el machismo, del nacionalismo excluyente, del racismo y la xenofobia.

Significa también aceptar las diferencias en el ámbito escolar: por razón de edad, de origen y contexto sociofamiliar; de intereses y capacidades, de formas y ritmos en el aprendizaje, de motivaciones y expectativas. Un profesor reflexiona: “Todo evoluciona. Cuando las cosas cambian, te parecen escandalosas, pero luego las asumes y puedes ver que son positivas”. Los centros que más asocian la pluralidad a la ECyP son los de nivel social más alto, quizás porque no la viven de cerca. A algunos puede sonar a un discurso bienintencionado que no tiene efectos prácticos.

El diálogo tiene que ver con el proceso para alcanzar la convivencia y la paz, el camino racional para la resolución de los conflictos. Para dialogar se precisa expresar las posiciones propias, escuchar las del otro y buscar la posición en donde ambas razones sean compatibles.

La noviolencia expresa que no es posible ni aceptable resolver los conflictos mediante la violencia. Al tiempo que crece la sensibilidad ante determinadas formas de injusticia y de violencia, las relaciones sociales están marcadas por comportamiento violentos, que imitan los niños y los adolescentes. La noviolencia, que se suele relacionar con situaciones sociales y políticas injustas, se puede y se debe aprender en la convivencia cotidiana.

La resolución de conflictos y de problemas de indisciplina se asocia también con la ECyP, pero a gran distancia de las otras ideas. Destacan esta idea el profesorado de Araba de las dos etapas, el profesorado de Secundaria de modelo D y los padres de Secundaria de modelo B, el profesorado de las dos etapas de los centros de nivel medio y los padres de Secundaria de centros de nivel medio alto.

 

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